La ropa de cada día, en una sola colada:
Ropa de vestir, ropa de cama, toallas, paños, equipación deportiva, ropa de los niños: toda la ropa corriente lavable con agua tiene su sitio en la lavandería. La diferencia con casa es la capacidad: un gran tambor absorbe en un ciclo lo que le exigiría tres o cuatro lavados domésticos.
Es la solución soñada para recuperar la pila de ropa de una vuelta de vacaciones, gestionar los volúmenes de una familia numerosa o de un piso compartido, o simplemente lavar la ropa cuando no se tiene lavadora en casa. Se lleva todo, limpio y seco, en una sola visita.
Edredones, mantas y piezas XXL: la verdadera fuerza de la lavandería:
Es con la ropa voluminosa donde la lavandería resulta insustituible: edredones, mantas, almohadas, plaids gruesos, sacos de dormir, fundas de sofá, cortinas, alfombras pequeñas lavables. Todas estas piezas se ahogan en una lavadora familiar: necesitan un gran tambor para mojarse, moverse y aclararse de verdad.
Bien lavado y bien secado en una secadora de gran capacidad, un edredón sale esponjado, saneado y perfectamente seco, sin esa humedad residual que enmohece el relleno cuando se intenta la operación en casa.
Lo que nunca se mete en una máquina de autoservicio:
Algunos tejidos corresponden a la tintorería y no a la lavandería: todo lo que lleva la mención « limpieza en seco » (trajes, abrigos estructurados, ciertos vestidos), el cuero, el ante, la seda frágil y las piezas adornadas o de valor. En caso de duda, la etiqueta de cuidado cosida en la prenda siempre decide.
Piense también en proteger las máquinas y su ropa: vacíe los bolsillos, cierre las cremalleras y no lave nunca un tejido impregnado de productos inflamables (gasolina, aguarrás) o de pintura: es peligroso y molesta al siguiente usuario.