La potencia de una secadora profesional:

Una secadora de lavandería no tiene nada que ver con un aparato doméstico: tambor mucho más grande, ventilación potente, subida rápida de temperatura. Donde su secadora de casa funciona dos horas, esta seca una gran colada en 20 a 40 minutos, porque el aire caliente circula libremente por una ropa ya fuertemente centrifugada.

Es la aliada de las semanas cargadas, de las viviendas sin espacio para tender y de los inviernos en los que la ropa seca mal dentro de casa, con menos humedad en el hogar de paso. Se dobla directamente una ropa tibia, seca y suave.

Elegir la temperatura y el tiempo:

El secado se paga por tiempo, en tramos de unos minutos: usted decide la dosis. Reserve el calor fuerte para el algodón resistente (sábanas, toallas, vaqueros) y prefiera una temperatura templada o un programa delicado para los sintéticos, el elastano y los estampados, que temen el calor.

El truco de los habituales: empezar por un tiempo corto, comprobar y añadir unos minutos solo si es necesario. Sacar la ropa apenas húmeda para terminarla al aire libre evita pagar minutos inútiles y limita las arrugas.

Secar bien es también planchar menos:

Todo empieza en el lavado: un centrifugado rápido extrae el máximo de agua y acorta otro tanto el paso por la secadora. No sobrecargue nunca la secadora: la ropa debe girar libremente para secarse de forma uniforme y salir sin arrugas marcadas.

Último reflejo: doble o cuelgue la ropa nada más terminar el ciclo, mientras aún está tibia. Camisas, sábanas y paños se desarrugan casi solos, y la sesión de plancha se reduce a la mínima expresión.